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frases que no queremos escuchar en un restaurante

Frases que no queremos escuchar en un restaurante

Cuando acudimos a comer o cenar a un restaurante, nos disponemos a invertir nuestro dinero en un buen servicio y comida de la que queremos disfrutar. Sin embargo, hay ocasiones en las que sentimos que ha sido una mala idea, y, en muchas ocasiones, esto puede ser debido a situaciones determinadas que ocurren en los restaurantes en cuestión. Por ejemplo, cuando escuchamos alguna de las siguientes frases:

“No nos queda”

Cuando el plato que hemos tardado 5 minutos en escoger no puede ser servido en nuestra mesa, nos sentimos frustrados. Y no es sólo eso: es posible que nuestra criba de restaurante haya pasado por buscar en Google “restaurante grupos Barcelona” o algo similar, y nos hayamos pasado largo rato para seleccionar al elegido. Pero no hay nada que hacer.

“¿Todo bien?”

Se agradece la amabilidad del camarero cuando pasa por nuestra mesa y nos pregunta si todo es de nuestro agrado. Pero ¿y si no lo es? Por favor, no nos des pie a quejarnos. Puede ser peor para ti que para nosotros.

“¿Para quién es este plato?”

Un buen camarero debería recordar, o anotar, el pedido de cada comensal. No hay problema si sufre una confusión, pero si no recuerda ninguno de los platos de una mesa de cuatro personas… apaga y vámonos.

“¿Cena solo?”

Si entras solo en el restaurante y pides mesa para uno, es obvio que no esperas compañía. Por eso, que te pregunten si no tienes compañía, puede llegar a ser frustrante. ¡Claro que ceno solo; no hace falta que me lo recuerdes!

“Ahora no le puedo atender”

Cuando ya estás sentado en la mesa, esta frase resulta muy ofensiva. Todo cliente quiere sentirse atendido y especial. Si no puedes atenderme y vas a dejarme esperando 15 minutos –especialmente, si te has equivocado con mi plato-, no me des una mesa.

“¿Qué va a querer?”, en cuanto tomas asiento

El cliente necesita, por lo menos, algunos minutos antes de saber qué va a tomar, tanto de comida como para beber.

En cualquier caso, hay que tomar estas situaciones con consideración y tranquilidad. Es posible que el camarero o la persona que nos atienda haya tenido un mal día. Si no se trata de un error grave, seguro que podremos pasarlo por alto.

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