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Cómo funcionan los sellos automáticos

Hasta hace unas décadas, los documentos se sellaban de manera manual, haciendo uso del sello de goma. Éste se humedecía con una esponja impregnada con tinta de color, habitualmente, azul o negro. También existía el sellado en seco.
Todo esto cambió con la aparición en el mercado de los sellos automáticos, también conocidos como “autoentintadores”. Y aunque todos lo concebimos, hoy en día, como algo sencillo y básico, también es cierto que no solemos pararnos a pensar en su funcionamiento.
Sistema del sello automático
Los sellos automáticos no son más que un sello normal con un sistema simple que entinta la goma al mismo tiempo que lo estampamos en una superficie determinada. De este modo, la próxima vez que lo usemos, volverá a llenarse de tinta automáticamente.
Dentro del sello, existe un depósito lleno de tinta, el cual está directamente ligado a la esponja, la cual pasa la tinta al sello. Al presionar hacia la superficie, se acciona todo el mecanismo, y así es como se consigue el sellado. Mientras el depósito de tinta esté lleno, podremos sellar tantas veces como queramos.
Todos los sellos de este estilo funcionan prácticamente igual, con excepción de los numéricos, que contienen un mecanismo diferente que nos permite modificarlo según la fecha que deseemos estampar, para que siempre aparezca la correcta. Asimismo, los sellos fechadores son del mismo tipo, pero más completos: cuentan, también, con el mes y el día para modificar según deseemos.
Ventajas del sello automático
Su funcionamiento, así como su uso, es muy sencillo. Además, ocupan menos espacio que los manuales, son portátiles y no necesitas tener a mano la esponja con tinta, lo cual, a su vez, también te protege ante problemas como derrames de tinta, manchas diversas o el exceso de tinta.
También te hace ahorrar tiempo, ya que, si tienes de un enorme montón de documentos por sellar, por lo menos, no tendrás que hacer más movimiento que presionar el sello.
Su único punto negativo, tal vez, sería el hecho de que estampar muchos seguidos es tan rutinario para el brazo que puede llegar a hacerte daño. En general, piensa que cualquier movimiento repetitivo en el brazo puede llevarte a sufrir dolencias como una tendinitis.

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